¿Por qué nos da miedo hacer realidad nuestros sueños?

Abr 14, 2023 | Una fotógrafa inquieta

Curiosa la pregunta, ¿verdad? Bueno, a mí ahora al menos me lo parece, pero me ha costado aceptar que esto sucede. Te animo a viajar al pasado conmigo. A hace unos diez años cuando yo trabajaba en una empresa con horario laboral de 9 a 7, un sueldo fijo, beneficios sociales de la empresa y la tranquilidad que da un “puesto fijo” (más o menos).

Yo empecé a trabajar con 17 años así que, a esas alturas de mi vida yo estaba ya cansada de oficinas y trabajar para otros, a pesar de que el trabajo me gustaba. La fotografía y la escritura eran mis pasiones desde mucho tiempo antes, desde que quise estudiar Bellas Artes pero esa idea se vio truncada porque eso no era una carrera “seria” y decidí que trabajaría para pagarme una formación a mi gusto. Pasé años formándome en fotografía, estudié Diseño y Moda, hice cursos de pintura: al óleo, carboncillo, acrílica … pintaba todo lo que se me ponía por delante: tela, madera, lienzos, paredes … Estudié escritura creativa y asistía a retiros fotográficos o creativos de los que volvía llena de ganas de crear más, de más fotos, de más creatividad, de más arte y menos oficinas. Pero siempre había algo que se quedaba en “un sueño por cumplir” y no daba ni un paso para conseguirlo.

Recapitulemos. Yo tenía un buen nivel fotográfico, mucho por aprender sí, pero mucha experiencia también. Mi portfolio empezaba a ser algo parecido a profesional, me rodeaba de artistas y músicos con los que colaboraba y hacíamos fotos para sus discos o promociones. En esa época aprendí muchísimo sobre fotografía de conciertos.

Invertí en más formación, enfocándome ya sobre todo en el retrato y la dirección de modelos. Invertí en equipo fotográfico y empecé a impartir mis primeros talleres para alumnos de otros estudios de fotografía. La gente quería saber cómo trabajaba, qué hacía para componer mis fotos, querían conocer mi estilo fotográfico, uno que yo aún no sabía que tenía.

Estaba en el camino. Entonces recordaba los momentos vividos en los retiros fotográficos escuchando a otras artistas o emprendedoras que habían dejado su trabajo para dedicarse a lo que siempre quisieron. Valientes, inconformistas … yo me sentía así o creía serlo pero ¿por qué no daba el paso? ¿Por qué no me atrevía a cambiar lo que no me gustaba? ¿Por qué tantas dudas a la hora de hacer lo que realmente quería?

Había un miedo que identifiqué desde el principio: yo amaba hacer fotos, me relajaba, era terapia, me emocionaba tanto que temí que convertirlo en mi modo de trabajo hiciera que perdiera las ganas de hace fotos…

Ahora te hago spoiler! Eso no ha pasado. Un día, si queréis, os cuento como hacerlo para no perder la pasión. Pero había más miedos que no era consciente de ellos hasta ahora, años después, que los sigo teniendo, pero ya los sé identificar mejor.

Cuando imaginamos ese sueño o momento idílico que querríamos para nosotras estamos viendo el fin, el cambio ya hecho, la meta, el puzzle hecho y completo. Fantasear es gratis y no implica trabajo. Pero un día lo mencionas en alto, o te lo planteas como algo probable y entonces … ¡ah, entonces empiezan las realidades y “la logística” de ese cambio y empiezan las preguntas, propias y las de los demás: “tendré que hacerme autónoma, y eso, con la mala fama que tiene … “, “¿cómo voy a conseguir clientes?, ¿y si mis fotos no gustan?, ¿cuánto puedo cobrar?, ah … está también el síndrome del impostor que no hace más que decirte al oído cosas como “pero donde vas tú, si no eres tan buena … “.

Ahí está la clave. Si eludes las preguntas y prefieres seguir disfrutando de la ilusión, seguirás soñando y la fotografía o ese cambio de vida será siempre tu plan B como mucho. O, puedes elegir lo que yo hice por fin, después de mucho pensármelo: empezar a responderme las preguntas. Incluso las que no sabía cómo. Entonces empiezan las dudas, pero avanzas, también reculas, pides ayuda, información, contratas profesionales que lleven temas que tú no controlas, reconoces tus puntos fuertes y tus debilidades, trabajas en ellas … en resumen, ¡TE LO CREES!.

¿Por qué he querido retomar el blog con esta pregunta? Porque, años después, he vuelto a tener miedo de los cambios, de hacer realidad alguno de esos pequeños sueños que siguen tomando forma en mi cabeza y estoy metiéndome en proyectos nuevos, lanzando un nuevo curso online, cambiando la web … que parecerán tonterías o pequeñas decisiones pero para mí son mucho, porque forman parte de esa meta a la que deseo llegar. Y porque, como puse en mi estado de whatsApp el día que decidí dejarlo todo y cambiar: “Hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo”.

Yo ya no tengo plan B, vivo feliz y a ratos con miedo en la cima de mi plan A.

Nota: Las fotos que acompañan esta entrada las hice en Gran Canaria. En un viaje con mi pareja. Allí aparecieron unos episodios de miedo que no esperaba y que me traté para tenerlos controlados. Los miedos no se van, pero sí puedes decidir en qué lugar los sitúas. Al menos, los que podemos controlar.

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Soy curiosa e inquieta. Me encantaría ser la eterna estudiante. En este blog voy a intentar transmitirte toda esa pasión por aprender, conocer y curiosear que me define.

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