¿Alguna vez te has parado a mirar tu espacio de trabajo con ojos nuevos? ¿Te inspira? ¿Te acoge? ¿Te invita a crear?
Durante mucho tiempo he tenido mi espacio de trabajo en un escritorio en el salón. Al lado de un gran ventanal y con mucha luz. Empapelé la pared con hojas de libros antiguos que encontraba en mercadillos, y cada vez que alzaba la vista, esas páginas parecían recordarme por qué escribo, cuánto me inspira la lectura, lo importante que son los libros para mí y para mi creatividad.

A veces, para cambiar de espacio (eso de salirse de la zona de confort) o por probar, abro una mesa auxiliar junto a la terraza y dejo que el sol y el sonido de los pájaros me acompañen mientras trabajo.
Otras veces, escribo y trabajo desde la mesa de una casa rural donde paso unos días, o incluso puede que lo haga desde una habitación de hotel. Pero hay algo que siempre repito: antes de empezar, ordeno, limpio, coloco con cariño mis cosas, enciendo una vela si tengo a mano, dejo el espacio bonito. Porque así es como me gusta empezar a crear. Lo necesito.
Porque crear también empieza por cómo te colocas ante el mundo.
Hace poco me he mudado de habitación en casa. Ahora tengo un despacho solo para mí. ¡Mi propio espacio creativo! Y lo primero que hice al instalarme en mi nueva habitación fue crear un tablero de inspiración. En él voy pegando imágenes, frases, recuerdos, colores, postales que recibo, alguna foto de mi hijo, de mi pareja… Todo lo que me hace sentir bien y me remueve por dentro. También tengo siempre a mano cuadernos creativos, el diario, recortes…
Y ahora que me preparo para pasar unos días escribiendo en una cabaña en los Valles Pasiegos, ya tengo lista una bolsa con esos pequeños detalles que me ayudan a sentirme en casa y conectada con mi esencia creativa: una vela, mis libretas, mis diarios, libros, recortes…
Crear es llevar también tu mundo contigo, donde vayas.
Ideas para crear tu propio espacio de trabajo inspirador
No hace falta tener una oficina perfecta ni muchos metros cuadrados. A veces, basta con unos pocos detalles bien elegidos para transformar una mesa o un rincón en tu espacio creativo. Aquí te dejo algunas ideas que a mí me funcionan y que quizá a ti también te inspiren:
Una vela o incienso: a mí la llama de la vela me parece hipnótica ¿a ti no? Y además, si son de olor, me calman.
Un tablero de inspiración: imprime frases que te motiven, pega fotos o recortes de revistas que tengan que ver con la sesión o escritura que tienes entre manos… Llena tu vista de cosas que te hablen de ti, de recuerdos. Eso nos hace sentir bien.
Plantas o flores frescas: un toque verde o natural siempre da vida y color al espacio.
Cosas bellas (aunque no “sirvan para nada”): una taza bonita, una piedra que recogiste en un viaje, un recuerdo de la infancia, un regalo de una amiga… Los objetos con historia o significado hacen que el espacio sea tuyo, hacen hogar.
Libros que te acompañen: que quieras leer o consultar, que te gusten especialmente. Yo, por ejemplo, además de tener los libros que estoy consultando, siempre tengo unos libros antiguos que eran de mi abuelo y que uso en muchas fotos como atrezzo.
Orden, siempre orden: muchas veces cuando llevo unas horas trabajando o creando mi escritorio es un batiburrillo de cosas; recortes, libros, libretas, lapiceros, rotuladores… pero al comenzar siempre está en orden. Es mi punto de partida.
Para terminar, a veces me gusta imaginar cómo serían los espacios de trabajo de otras mujeres creadoras. ¿Cómo era el escritorio de Frida Kahlo? ¿Qué tendría a mano Virginia Woolf mientras escribía? ¿Cómo sería el estudio de fotografía de Diane Arbus? ¿Tendrían flores, papeles desordenados, cartas, velas…? ¿Qué libros tendrían cerca? ¿Tendrían una ventana cerca con luz natural?
En resumen tod@s necesitamos un lugar propio, pero no tiene por qué ser el mismo. Hay quien necesita el caos para crear, quien no necesita un espacio fijo … y a mí, cada caso me fascina.
Así que la próxima vez que te sientes a crear, pregúntate:
¿Este lugar habla de mí? ¿Me ayuda a ser la persona creativa que quiero ser?
Y si te animas, comenta en esta entrada o sube una foto de tu escritorio a redes etiquetándome (@carmen_hache) que ya has visto que me fascina este tema.






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